El español: una puerta a otras culturas

Hoy en nuestro podcast para aprender español hablamos de La Catrina, un personaje muy popular en la cultura mexicana. Se trata de una calavera, una muerta, que va vestida de forma muy elegante. La Catrina se ha convertido en un símbolo de México y es muy importante en la celebración del Día de Muertos.
¡Qué miedo!
Mira bien esta imagen. Da un poco de miedo, ¿no?
¿Sabes quién es?
Es la Calavera Catrina, un personaje muy popular en México, especialmente el Día de Muertos.
Nunca he entendido muy bien por qué un personaje tan terrible, una calavera, una mujer muerta, se ha hecho tan famosa en México. Siempre me ha parecido un poco macabro, de mal gusto.
A mí, sinceramente, La Calavera Catrina me ha dado siempre un poco de miedo y esta idea mexicana de celebrar la muerte y de convertir una calavera en el símbolo del país no acababa de convencerme. No sé, es como si los norteamericanos hicieran de Freddy Krueger el símbolo de los EEUU.
Ya sé que no es lo mismo. Comparar a Freddie Krueger con La Catrina es un poco tonto. No tienen nada que ver.
Pero, en fin, creo que lo que quiero decir es que yo nunca he entendido muy bien todas estas celebraciones que se hacen en México para festejar la muerte, ni que La Catrina sea el símbolo de México… Pero, claro, yo no soy mexicano. Supongo que si fuera mexicano sería diferente.
La idea de la muerte me parece terrible, me da miedo. Esta idea mexicana de celebrar el Día de los Muertos como algo alegre y positivo, sinceramente, no la entiendo bien. Para mí, el Día de los Muertos es algo triste, terrible y no veo ningún motivo para estar contento.
Y, claro, tampoco entiendo que una calavera sea el símbolo de un país; que todas las chicas jóvenes mexicanas se vistan de Calavera, que se hagan pinturas, esculturas, que se escriban libros y se hagan películas en las que el personaje central es una calavera, una mujer muerta…
Como quería entender mejor la importancia de La Catrina y qué significa para los mexicanos de hoy,  he intentado leer un poco sobre la historia de este personaje.
Historia de La Catrina
Bueno, parece que todo comenzó a finales del siglo XIX y principios del siglo XX. En aquella época era habitual hacer dibujos de Calaveras para criticar al Gobierno, la corrupción y el estilo de vida de las clases más privilegiadas del país. Estas Calaveras solían aparecer en los periódicos como ilustraciones a algunos artículos. Eran artículos satíricos, irónicos, de crítica ácida hacia el gobierno y las clases dirigentes.
Así nació también La Catrina.
Su creador fue el artista y caricaturista José Guadalupe Posada.
Al principio La Calavera no se llamaba Catrina, sino Garbancera.
Posada llamó a su creación La Calavera Garbancera y este nombre parece que era una crítica a ciertos mexicanos pobres, de origen indígena, que mentían sobre sus orígenes, que se avergonzaban de ser lo que eran y se vestían de modo extravagante porque querían aparentar ser europeos, españoles o franceses.
La Calavera Garbancera era muy pobre, no tenía ropa, no tenía nada,“estaba en los huesos”, pero, a pesar de todo, llevaba un sombrero muy elegante para aparentar que era una mujer de la aristocracia francesa…
Parece que en aquellos años, este tipo de personas era bastante común en México.
Años más tarde, el gran muralista mexicano Diego Rivera pintó uno de sus murales más famosos: Sueño de una tarde dominical en la Alameda Central. Ya he hablado en otro artículo sobre este mural.
En este mural se representan algunos de los episodios más importantes de la historia de México, como la conquista española, la época colonial, la independencia, la revolución… Y se pueden ver también muchos personajes clave de la historia mexicana: Hernán Cortés, Benito Juárez, Zapata, José Martí y muchos otros.
El centro del mural y de forma privilegiada lo ocupa la Calavera Garbancera. En el mural, la Calavera va acompañada de su creador, José Guadalupe Posada. También se puede ver a Frida Kahlo y al propio Diego Rivera, de niño.

Cómo aprender español

5 CONSEJOS PARA APRENDER ESPAÑOL
¡Hola y bienvenidos a un nuevo episodio de nuestro podcast!
Este es el podcast de 1001 Reasons To Learn Spanish y yo soy Juan.
Y ya sin más dilación, comenzamos nuestro episodio, que hoy, además, es muy interesante para cualquier estudiante de español porque vamos a hablar de consejos prácticos para aprender español, es decir, cosas que, en mi opinión, puedes hacer para aprender mejor, de una forma más agradable y más eficaz. Te voy a dar 5 consejos, ¿de acuerdo?
¡Empezamos!
1. Pásatelo bien
Haz actividades que sean interesantes, amenas y divertidas. Divertidas para ti, claro, porque cada persona es diferente y lo que a mí me gusta quizás a ti no te guste. Entonces, el secreto es hacer lo mismo que harías en tu lengua materna, pero en español. Por ejemplo, si te gusta la música, escucha canciones en español; si te gusta el cine, puedes ver películas españolas o latinoamericanas en versión original; si te gusta navegar por internet, entra en sitios españoles, visita páginas de Facebook en español; si te gusta mirar vídeos en youtube, mira vídeos de youtubers españoles o latinos, etc. En resumen, haz las mismas cosas que te gustan normalmente, pero en español, de manera que el estudio de la lengua sea algo agradable y entretenido.
2. Establece un horario
Para tener éxito con el español (y con cualquier idioma) hay que estudiar de modo regular, cada día o casi cada día; no es necesario estudiar muchas horas, pero sí regularmente. Piensa a qué hora puedes estudiar español y cómo lo vas a hacer. ¿Por la mañana? ¿Por la noche? ¿A qué hora? ¿Dónde? ¿En la cocina? ¿En el parque? Al establecer tu horario tienes que ser realista: ¿cuánto tiempo le puedes dedicar realmente al español cada día? Si estás trabajando o si tienes hijos, por ejemplo, quizás no tengas mucho tiempo. Si solo puedes dedicarle al español media hora cada día, está bien, no es mucho, pero si lo haces regularmente, cada día o casi cada día, al final aprenderás español. Lo importante es tener disciplina, motivación y hacer cada día un poquito, aunque no sea mucho. Al final verás los resultados.

3. Estudia
Quizás sea obvio, pero muchos estudiantes piensan que ir a clase de español es suficiente para aprender español; piensan que el profesor les va a “poner el idioma en el cerebro” y que ellos no tienen que hacer mucho, aparte de ir a clase. No es así en absoluto. Algunos estudiantes suelen decir, “oh, por favor, enséñame español”. En realidad nadie puede enseñarte español, eres tú el que tiene que aprender… El profesor te puede ayudar, orientar, resolver una duda, contestar a tus preguntas, pero eres tú, solo tú, el que puede aprender español. Cuando digo que hay que “estudiar” español me refiero a hacer cosas como memorizar palabras y expresiones, entender reglas de gramática, establecer relaciones entre conceptos, repetir las palabras mentalmente para recordarlas mejor, buscar en el diccionario una palabra que no entiendes, etc. Es decir, tienes que hacer un esfuerzo, ser activo en tu estudio del español.
4. Practica, practica, practica
Para montar en bicicleta no hay que entender realmente cómo funciona una bicicleta; lo importante para aprender a montar en bicicleta es montar en bicicleta. Hay que intentarlo una vez y otra y otra… al principio con la ayuda de tus padres o quizás un amigo. Y practicar, practicar, practicar… Es posible que incluso te caigas de la bicicleta un par de veces: no importa. Te levantas y lo vuelves a intentar otra vez. Aprender a hablar español es como aprender a montar en bicicleta. No basta entender las reglas de gramática; no basta comprender los usos del subjuntivo o la diferencia entre ser y estar; no basta saber los usos de por y para… En realidad hay mucha gente que habla bien español y que no sabe nada o muy poco sobre gramática. Lo importante es practicar.
Pero, atención, hay que practicar cuatro habilidades: hablar, leer, escribir y escuchar.

¿De dónde era Colón?

Resumen:
Hoy es 12 de octubre, mi día favorito del año. Hoy es mi cumpleaños. También es el aniversario de la llegada de Colón a América. Creo que es normal que yo sea profesor de español, ¿no? Nací el Día de la Hispanidad. Bueno, en el episodio de hoy de nuestro podcast para aprender español hablamos de la hispanidad y nos preguntamos de dónde era Cristobal Colón.
¿De dónde era Colón?
Cuando yo era pequeño, hace muchos, muchos años, Colón era, sin lugar a dudas, español.
Eso es, por lo menos, lo que leíamos en los libros y lo que aprendíamos en la escuela.
De vez en cuando algún profesor comentaba que en Italia se pensaba que era italiano, pero nadie se lo tomaba en serio. ¿Quién podía tomarse en serio un país en el que solo comen pizza y pasta?
Colón era español, tan español como la tortilla de patatas, la paella, el jamón Serrano o el peñón de Gibraltar.
Todo el mundo lo sabía. Los italianos también lo sabían, pero eran unos envidiosos que andaban siempre contando mentiras.
Es verdad que nadie podía realmente demostrar cuál era la nacionalidad de Colón. No hay documentos que puedan probar donde nació. Solamente hipótesis. Por lo tanto, y mientras no se demuestre lo contrario, para nosotros, Cristobal Colón era español.
Lo español era siempre lo mejor
Eran los años setenta y en aquella época la falta de pruebas o documentos no importaba. Lo importante era saberlo. Y nosotros lo sabíamos. Sabíamos que Colón era español de la misma manera que sabíamos que la selección española de fútbol era la mejor del mundo. Quizás no la mejor técnicamente, pero sí la que jugaba con más pasión.
El resto del mundo nos admiraba. Admiraba nuestra historia, nuestro sol, nuestro vino, nuestro arte, nuestro flamenco. Los hombres españoles eran los más valientes; las mujeres, las más guapas. Todo el mundo sabía que España era el mejor país del mundo y solamente los envidiosos podían pensar lo contrario.
Pasaron los años. Llegaron los años noventa. Vine a Londres y aquí me quedé a vivir y a trabajar.
Nadie es extranjero
Londres es una ciudad multicultural. Un “melting pot”, como se dice en inglés. Una ciudad en la que todos somos extranjeros y, quizá por eso, nadie se siente extranjero. Dar un paseo por una calle de Londres es como recorrer los cinco continentes. En cinco minutos cada mañana me puedo cruzar con una familia árabe, cuatro chicas asiáticas, un taxista de Afganistán, dos albañiles polacos, un camarero de Bulgaria y un grupo de chicos y chicas negros a la puerta de la Universidad, esperando para empezar las clases.
Durante estos años en Londres he conocido a muchos italianos. En esta ciudad hay muchísimos. De hecho, ahora la mayoría de mis amigos son italianos.
Aprendí italiano y me enamoré de una chica italiana morena. Con ella he aprendido que Italia es mucho más que pizza y pasta.
Y con ella también he aprendido que Cristobal Colón posiblemente se llamaba Cristoforo Colombo y que, posiblemente, era de Génova.
Pero lo más importante que he aprendido en todos estos años aquí en Londres, viviendo entre “extranjeros”, hablando otros idiomas y conviviendo con otras culturas, es que ya no me importa de dónde era Colón.
Ya no creo que todo lo español sea siempre lo mejor.
Y, además, la pizza napolitana me gusta tanto como la tortilla de patatas.
Solo en Londres: tortilla de patatas + pizza
 

Tú ya hablas español

Resumen:
¿Hablas español? Si entiendes nuestro podcast, ya hablas español. Quizás cometes errores, quizás tu español no es perfecto, pero ya hablas español. Lo que tienes que hacer ahora es escuchar y leer en español a menudo. Tienes que escuchar podcasts y leer artículos interesantes en español para seguir mejorando tu español y pasar de un nivel intermedio a un nivel avanzado. Tienes que escuchar podcasts interesantes, como, por ejemplo, el episodio de hoy. Hoy hablamos de Gauchito Gil. ¿Sabes quién es Gauchito Gil? Escucha, escucha nuestro podcast en español…
 
Gauchito Gil: gaucho y santo.
Cuando se viaja por Argentina no es difícil encontrarse con la imagen de un gaucho que parece un santo. Se puede ver en los coches, en las paredes de las casas, en los bares…
¡Gracias Gauchito!
Algunos llevan siempre en la chaqueta o en el bolsillo una imagen de este personaje, de este “santo”. En las casas se hacen altares y se le reza, como se reza a Jesús, a la Virgen María o a otros santos. Hay quien tiene tatuajes con la imagen de Gauchito Gil.
Estos altares también se pueden ver en la calle, en las ciudades, en el campo. Normalmente son de color rojo y también se pone a menudo la bandera blanca y celeste de la Argentina.
Gauchito Gil: milagros y favores
En otro artículo he hablado sobre un personaje tan popular como Gauchito Gil: la Calavera Catrina, un personaje muy especial y muy popular en México, especialmente en el Día de Muertos; sin embargo, Gauchito Gil es diferente. Gauchito Gil existió realmente (fue un Gaucho que vivía en la provincia de Corrientes, en Argentina) y mucha gente cree que hace milagros.
De hecho, cientos de miles de personas van cada año, el ocho de enero, a visitar el santuario de Gauchito Gil, en la ciudad de Mercedes, provincia de Corrientes. Allí murió el Gauchito, allí está enterrado y allí se hizo un santuario al que acuden cientos de peregrinos para adorarle, pedirle milagros y darle las gracias por los “milagros” concedidos. Porque Gauchito Gil hace milagros, especialmente a los pobres, a los más necesitados.
La mayoría de los fieles de Gauchito Gil son pobres, campesinos, trabajadores, desocupados, gente sencilla y humilde que pone en Gauchito Gil la esperanza de una vida mejor. A Gauchito le piden que el marido que está en el hospital mejore pronto; hay quien pide un trabajo, cualquier trabajo, para sobrevivir; otros piden un golpe de suerte en la lotería; que vuelva el hijo que se fue y nunca regresó. Hay quien pide solamente una lavadora o quizás una casa nueva con electricidad…
A Gauchito Gil sus fieles le piden de todo y se lo piden con la misma devoción, con la misma fe, quizás incluso con más fe que con la que se reza a Dios o a la Virgen.
¿Quién fue Gauchito Gil?
Nadie lo sabe muy bien. Se sabe que se llamaba Antonio Gil, que era gaucho, que trabajaba en el campo y… y poco más.
La vida y la muerte de Antonio Gil fueron muy trágicas, pero no está muy claro qué pasó en realidad.
Hay varias versiones, pero parece que Antonio Gil era muy buena persona; un gaucho trabajador y pobre que siempre ayudaba a los demás. Un día, por motivos que no están claros, se convirtió en un criminal, en un ladrón, aunque se dice que robaba solo a los ricos para darle el dinero a los pobres. Fue ejecutado por sus crímenes el 8 enero de 1878.
Ese mismo día, al morir, Gauchito hizo su primer milagro. El hijo del verdugo que lo mató estaba muy enfermo, pero Gauchito le dijo que no se preocupase, que cuando volviera a casa encontraría sano a su hijo. Y así fue. Fue una curación milagrosa y desde ese mismo día comenzó el culto a Gauchito Gil, el santo ladrón, el santo de los pobres y de los desesperados, el gaucho santo.
Por supuesto, la Iglesia Católica nunca ha reconocido los milagros de Gauchito y no lo considera en modo alguno como un santo, pero eso no ha impedido que la fama de Gauchito se haya extendido por toda la Argentina y que cada vez sean más los que creen en él y le pidan favores o milagros.

Nuevas expresiones en español: ¡estoy hecho polvo!

¡Hecho polvo!
Resumen:
En el episodio de hoy de nuestro podcast para aprender español te cuento por qué no me gusta ir al gimnasio. Es un podcast antiguo en el que puedes aprender algunas expresiones para decir que estás muy cansado o muy aburrido, como, por ejemplo, estar hecho polvo.
Acabo de volver
Acabo de volver del gimnasio hace un momento, hace un rato. Y bueno, estoy cansado, pero bien: me siento bien.
 Yo voy al gimnasio dos o tres veces a la semana, a veces cuatro. Voy porque creo que es bueno hacer ejercicio, pero ya sabéis que no me gusta nada.  Lo he dicho antes en otros mensajes: ir al gimnasio me aburre mucho.
 Es un lugar que me aburre muchísimo, que incluso me pone triste… Pero, bueno, hago un esfuerzo y voy.
Voy por mi salud. A veces paso mucho tiempo sentado, delante del ordenador. Y eso no es bueno. Hace unos días leí en el periódico que “estar sentado es tan malo para la salud como fumar”; como se dice en inglés: “sitting is the new smoking”.
A mí me gusta hacer deporte, me gusta hacer ejercicio, pero me gustaría hacer ejercicio fuera, en el campo, en la montaña…al aire libre.
A pie
Me encanta caminar por el campo y siempre que puedo salgo a pasear. Por ejemplo, a menudo voy a pie a la universidad donde trabajo; también voy todos los fines de semana al parque (en Londres hay muchos parques muy bonitos) y ya he hecho dos veces el Camino de Santiago. Me encantó hacer el Camino de Santiago. Me lo pasé estupendamente.

En bicicleta
También me gusta mucho ir en bicicleta, pero no me gusta ir en bicicleta por la ciudad porque creo que es un poco peligroso. Hay demasiados coches. En cambio, me gusta mucho ir en bicicleta por la montaña o por el campo.
Hace unos meses recorrí Fuerteventura y Lanzarote en bicicleta y me encantó. Esa es la forma de hacer deporte que me gusta a mí.

Una pregunta final
El gimnasio, no.  Estar en un edificio cerrado, haciendo ejercicios, con las máquinas, no me gusta mucho.
Y creo que a la mayoría de la gente que va al gimnasio también le parece aburrido. Cada año, en enero o en septiembre, mucha gente se apunta al gimnasio que tienen más cerca de su casa y van dos o tres semanas. Sin embargo, a principios de febrero muchos dejan de ir. Dicen que no tienen tiempo, pero la verdad, creo yo, es que dejan de ir al gimnasio porque no les gusta, porque se aburren. Si algo te gusta, aunque no tengas tiempo, no lo dejas; siempre encuentras el tiempo para hacerlo; pero cuando algo realmente no te gusta, es fácil encontrar excusas para dejarlo.
Yo no sé si vosotros vais al gimnasio; no sé si hacéis deporte, pero, simplemente, la pregunta que os quería hacer hoy es: ¿Vosotros pensáis que hay algo más aburrido que el gimnasio?
 ¿Creéis que hay algo más aburrido que hacer gimnasia en un gimnasio?
 Yo realmente no puedo pensar en muchas cosas más aburridas que ir al gimnasio…
Pero si vosotros pensáis en algo que puede ser también muy, muy aburrido, por favor, escribid un comentario.
 Entonces, esta es la pregunta: ¿Hay algo más aburrido que ir al gimnasio?
 Vale, venga, espero vuestros comentarios, hasta luego.

Leer en español: cómics o tebeos

Resumen:
En el podcast de hoy hablamos de cómics, de novelas gráficas o, como yo prefiero llamarlos, de “tebeos”. Sí, a los cómics en España se les llamaba tebeos y ese es el nombre que a mí me gusta. En el podcast de hoy explico por qué se llaman así los cómics en España y también os hablo de los tebeos que a mí me gustaba leer de niño. Creo que este es un buen podcast para practicar y repasar los pasados y aprender algo nuevo sobre la cultura de España.

Tebeos, no “cómics”
Muchos estudiantes de español se sorprenden cuando les digo que, en España, los cómics y las historietas se llaman TEBEOS.
“¿Te veo?” (I see you?), preguntan sorprendidos.
No, no, no es eso. Suena igual que “te veo”, pero se escribe TEBEO.
Bueno, por lo menos así era antes, cuando yo era niño.
Desde hace unos años creo que los Tebeos se suelen llamar también cómics e incluso “NOVELAS GRÁFICAS”, que es un nombre mucho más importante.
Una novela gráfica es, en realidad, un tebeo, pero si dices que te gusta leer tebeos, la gente piensa que eres un poco infantil e inmaduro; si dices que lees “novelas gráficas” entonces parece que tienes un alto nivel intelectual y cultural.
Pero ¿por qué se llaman “tebeos”? ¿De dónde viene este nombre tan raro?
El nombre “tebeo” tiene su origen en una revista infantil que se llamaba TBO.
El original “tebeo”
Se trataba de una revista con dibujos de muchos personajes diferentes que vivían aventuras, historias. No eran historias “trascendentales” o muy importantes; no hablaban de filosofía, ni de física, ni de arte. Eran historias muy sencillas. Un personaje que siempre llegaba tarde a la oficina, un niño que nunca hacía sus deberes para la clase, un ladrón que nunca robaba nada, una señora que nunca encontraba novio… Eran historias simples, pequeñas y por eso, a estas historias se les llama también “historietas”.

TBO se comenzó a publicar en España en el año 1917. Era una publicación dirigida a los niños que se hizo tremendamente popular. Se hizo tan popular que, pronto, comenzaron a publicarse otras muchas revistas con un formato similar. La gente, sin embargo, se refería a estas nuevas revistas como “Tebeos” ya que eran muy similares al original TBO.
La gente llamaba “tebeos” a este tipo de revistas.
No sé si este fenómeno ocurre también en otros países, pero en España hay bastantes casos de nombres de productos o de marcas que se hacen tan famosas que la gente acaba usando ese nombre para referirse a ese tipo de productos.
Por ejemplo, cuando yo era pequeño, el yogur , en general, se llamaba “danone” y cuando se iba a una tienda no se pedía “un yogur”, sino un “danone”.
Y si vas a Asturias, te darás cuenta de que los autobuses no se llaman “autobuses”, sino ‘alsa”, porque la empresa principal de autobuses es la empresa Alsa. Así que si alguna vez vas a Asturias y quieres saber dónde está la estación de autobuses, la pregunta que tienes que hacer es “Perdone, ¿sabe dónde está la estación del alsa?”
Yo de niño solía leer muchos Tebeos. Cada semana compraba uno o dos. Recuerdo que salían los domingos. Durante toda la semana esperaba la llegada del fin de semana con mucha ilusión porque quería saber qué les pasaba a mis personajes favoritos, qué nuevas aventuras vivirían. Tenía una hucha donde guardaba todos mis ahorros y cada domingo, sin falta, corría al kiosco de prensa a comprar el tebeo que me gustaba más. Había muchos: Pulgarcito, DDT, Tio Vivo, Jaimito… Había Tebeos para niños y Tebeos para niñas. Los niños, por supuesto, nunca leíamos los Tebeos de niñas.
Tebeos infantiles
Cada tebeo tenía personajes diferentes. Me  gustaban mucho Mortadelo y Filemón, pero también Las Hermanas Gilda, Anacleto agente secreto, Gordito relleno, el botones Sacarino, Zipi y Zape y tantos otros… Creo que la mayoría de estos Tebeos ya no se publican. No sé si los niños españoles de hoy han oído hablar de estos personajes.

Mortadelo Y Filemón
Los personajes de tebeo más populares son, sin duda alguna, Mortadelo y Filemón.

Expresar miedo en español

Expresar miedo en español: tengo miedo de, me da miedo…
En este episodio de nuestro podcast para aprender español vamos a practicar cómo expresar miedo en español con expresiones como:
Me da miedo
Tengo miedo de
Volando voy, volando vengo…
Hola y bienvenidos todos a un nuevo episodio de nuestro podcast “1001 Reasons To Learn Spanish”.
Hoy vamos a hablar de viajar en avión, de volar.
Acabo de llegar a Londres desde Italia y creo que es una buena oportunidad para hablar de cómo me siento cuando viajo en avión.
A mí me gusta viajar. Me gusta mucho viajar, pero odio volar.
Bueno, no odio volar, pero me da miedo. Me horroriza pensar en la posibilidad de que haya un accidente o un ataque terrorista.
Interpreto cada turbulencia como un síntoma de que algo va mal en los motores. También pienso que es posible que algún grupo terrorista haya puesto una bomba en una maleta y el avión quizás haga explosión de repente.
Comienzo a sudar. Miro el reloj, pero el tiempo no pasa. No me puedo concentrar, no puedo leer…
Miro el reloj, pero el tiempo no pasa
En realidad me gusta la sensación de estar por encima de las nubes, de ver las ciudades, los pueblos, los ríos y las montañas desde lo alto.
En un avión, a miles de kilómetros de altura, me siento más vivo. Me doy cuenta de lo hermosa que es la tierra, de la fragilidad de nuestras vidas, de lo rápido que pasa el tiempo…
Cuando viajo en avión suelo pensar que la vida es muy corta, que hay que disfrutar a tope, cada día, como si fuera el último día de nuestras vidas.
Planes, planes, planes
Entonces, mientras vuelo, decido que desde ese día en adelante haré las cosas que me gustan: montaré más en bicicleta; comeré más queso, más helados y más chocolate; viajaré en tren por América, cruzaré los Estados Unidos de este a oeste en bicicleta; iré a ver la muralla china, El Taj Mahall, el Machu Picchu, los leones de África y además aprenderé japonés.
Decido que, si sobrevivo al vuelo, tengo que hacer todas las cosas que siempre he querido hacer y que todavía no he hecho.
Aterrizamos, llegamos a nuestro destino y todos los pasajeros descendemos del avión. Vuelvo a respirar. Estoy vivo. He sobrevivido a otro vuelo.
Ya en tierra me siento más relajado. Ya no tengo miedo, ya no me preocupa la muerte o encontrar el sentido de la vida. Dejo de hacer planes, dejo de soñar, dejo de tomar decisiones importantes. Dejo de pensar en lo que es realmente importante en la vida.
Ahora lo único que me preocupa es ir a recoger la maleta, encontrar el baño, buscar el pasaporte… ¿Pero dónde he puesto el maldito pasaporte? Nunca lo encuentro.
La rutina diaria
Recoger las maletas en el aeropuerto
Tengo que coger el autobús para ir al centro, ¿Donde se coge el autobús? O quizás es mejor coger el metro… El taxi es demasiado caro, mejor el metro.
Y así, quince minutos después de bajar del avión ya he olvidado todas las decisiones importantes que había tomado mientras volaba. Ya he olvidado que la vida es demasiado corta, que cualquier día puede ser nuestro último día y que hay que vivir a tope.
Los problemas cotidianos de cada día nos hacen olvidar lo que realmente es importante en la vida.
Quizás tendría que viajar en avión más a menudo para no olvidar que cada día puede ser el último.
Un saludo y nos vemos en el próximo episodio de nuestro podcast.
 

Hoy va a ser un gran día…

¿Sabes quién es J.M. Serrat?
Los antiguos episodio de nuestro podcast para aprender español han desaparecido de iTunes y por eso he decidido volver a publicarlos.
Hoy vuelvo a publicar un episodio en el que hablo de un cantante español muy famoso: Joan Manuel Serrat.
Joan Manuel Serrat es un cantautor español, de Barcelona, famoso en España y también en Latinoaméria. Todos los españoles conocen sus canciones casi de memoria. Las letras de sus canciones no son fáciles de entender para los estudiantes de español, pero si un día tienes un nivel de español bastante te darás cuenta de que poder escuchar las canciones de Serrat es una de las mejores razones para aprender español.
Muchas veces he llorado escuchando alguna canción de Serrat. Sus canciones no te dejan indiferente. Te emcionan, te conmueven. En este antiguo episodio de nuestro podcast (antes llamado 1001 Reasons To Learn Spanish) yo te contaba que estaba muy emocionado porque iba a ir a un concierto de Serrat por primera vez.
Transcripción
¡Hola chicos!
¿Qué tal?
Bienvenidos a otro episodio de nuestro podcast 1001 reasons to learn spanish.
Hoy vamos a hablar de música. Bueno, vamos a hablar de cantantes. Bueno, quiero decir, de un cantante. Mejor dicho, vamos a hablar de “cantautores”, es decir, de cantantes que escriben sus propias canciones. Concretamente vamos a hablar de un cantautor que se llama Joan Manuel Serrat. Es uno de mis cantantes o cantautores favoritos.
¿Sabes por qué se llama Joan y no Juan? Claro, porque es catalán. Joan Manuel Serrat o, como normalmente lo llamamos en España, Serrat, cuando era joven solía cantar en catalán. Algún tiempo después comenzó a cantar también en castellano, en español y se hizo muy popular en toda España y en toda América Latina. En México, en Argentina, en Perú, en Cuba… donde quiera que vayas en España o en América Latina conocen a Serrat. Serrat está considerado un mito de la música en español. Sus canciones son populares entre todas las generaciones. Entre los más jóvenes, entre sus padres y entre sus abuelos. De hecho, muchos españoles conocen algunas canciones de Serrat de memoria y en sus conciertos el público suele cantarlas. Algunas de sus canciones forman ya parte de la cultura de España como, por ejemplo, Mediterráneo, una canción sobre los países y las ciudades que se encuentran en las orillas del mar mediterráneo; o como Penélope, otra canción mítica que habla sobre el amor y la soledad.
Algunas de sus canciones son muy fuertes y te pueden hacer llorar, emocionarte, ponerte triste o alegre. Yo me pongo triste escuchando “Penélope”, me pongo muy alegre escuchando “hoy puede ser un gran día” y me emociono mucho escuchando “La Saeta”. Hoy estoy muy contento porque esta tarde voy a ir a un concierto de Joan Manuel Serrat aquí, en Londres. Es la primera vez que voy a verlo cantar en directo, con muchos otros españoles que vivimos en Inglaterra.
Creo que será una tarde un poco mágica. Escuchar las canciones de Serrat lejos de España puede ser muy emocionante. Me llevaré pañuelos de papel. Quizá me ponga a llorar, ¿quién sabe? Bueno, aquí termina por hoy nuestro podcast.
 
¡Hasta pronto!

Signo de interrogación al principio de las preguntas: ¿por qué? ¿para qué?

¿Dos signos de interrogación?
¿por qué? ¿para qué?
Resumen:

 Todos los años me hacen la misma pregunta: ¿por qué escribimos en español dos signos de interrogación, uno al final y otro al principio? ¿No es suficiente con uno, al final, como en todos los idiomas? Hoy vemos por qué en español es importante usar el signo de interrogación al principio de las preguntas.

¿Vídeos o podcats?
En el episodio de hoy de nuestro podcast para aprender español, hablamos de la diferencia entre hacer vídeos y podcasts para aprender idiomas. En mi opinión, los vídeos permiten a los profesores de español usar el lenguaje corporal, los gestos, las expresiones de la cara, imágenes, objetos… Y pueden ser muy efectivos para enseñar vocabulario, expresiones nuevas y conceptos de gramática.
Sin embargo, los podcasts también son pueden ser muy útiles porque los estudiantes de español pueden escuchar el podcast mientras van por la calle o mientras están en el metro, en el autobús, en el gimnasio… Escuchar es muy importante para aprender un idioma. Escuchando podcasts en español con regularidad se puede mejorar mucho, especialmente, claro, la habilidad de escucha, que es una habilidad muy importante a la hora de aprender un idioma extranjero.
Dos signos de interrogación
En el episodio de hoy también hablo de los signos de interrogación en español y de por qué es importante poner siempre ¿ cuando se escribe una pregunta.
A mí la verdad es que el signo de interrogación al principio de las preguntas me gusta mucho y me cabrea la gente que no lo usa. En el mundo de las redes sociales es muy frecuente ver que no se usan los signos de interrogación (o de admiración) de apertura y eso es algo que me parece muy mal, me cabrea.
Cabrear = enfadar
Cabrearse = enfadarse
Sí, me cabrea porque creo que los signos de interrogación, la letra ñ, la tilde, los signos de exclamación, etc. son elementos característicos o particulares del español que no se deben perder. Esos elementos característicos hacen que el español sea particular, interesante, bonito…
Bueno, no sé si estás de acuerdo conmigo. ¿Estás de acuerdo conmigo? Espero que sí y que desde ahora en adelante, siempre que escribas una pregunta no te olvides de escribir la entrañable ¿ al principio de cada pregunta.
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Pasarlo bomba

¡Qué trajín!
Resumen:

 Como llevo muchos años en Inglaterra, creo que mi español se está quedando un poco anticuado. A veces creo que hablo como los jóvenes de los años ochenta…

Hola, chicos, ¿qué tal?
 
Bienvenidos a un nuevo episodio de nuestro podcast español con Juan.
 
¿Qué tal la semana? ¿Bien? Eso espero.
 
Yo bien, un poco mejor que la semana pasada. La semana pasada estaba enfermo y muy cansado porque acababa de terminar el curso Hablar del Pasado y, bueno, había trabajado mucho, me había puesto un poco enfermo con tanto trajín y en fin…
 
Me gusta esta palabra Trajín, hacía siglos que no la usaba: trajín. ¿La has oído alguna vez? ¿Sabes qué significa?
 
Es una de esas palabras que yo uso, pero que no sé si la gente en España la usa. Es que, lo que pasa, es que yo, como llevo tantos años aquí en Inglaterra a veces me pasa que yo digo una palabra o una expresión y resulta que ya no se usa en España, que es una expresión que estaba de moda en los años ochenta y en los noventa y ahora quizás ya no se usa. Eso me da mucha vergüenza. No creo que sea el caso de trajín. Yo creo que se usa, pero quizás se use solo en Andalucía. Es que en Andalucía usamos algunas palabras que, bueno, son tan españolas como cualquier otra, ojo, pero son muy propias de Andalucía. No sé, yo creo que el andaluz, el español que se habla en Andalucía pues está muy influenciado por el árabe y también por el caló, es decir, por el idioma de la población gitana en España. Los gitanos españoles tienen un idioma propia, el calé, que ha influido también al español y hay muchas palabras que usamos en Andalucía que vienen de ese idioma de los gitanos.
 
Bueno, a lo que iba, que ya me estoy enrollando, es que a veces yo no sé si una palabra o una expresión que yo uso se usa realmente en España. Llevo tanto tiempo en Inglaterra que, claro, el idioma, que es algo vivo, evoluciona, se desarrolla, cambia y yo, claro, sigo hablando el español que se hablaba en los años noventa en Andalucía, más concretamente en Granada y, bueno, a veces me entran las dudas. Me digo, pero esta palabra, esta expresión, ¿se dice realmente, se dice todavía, la entiende alguien más aparte de mi familia y mis amigos?
 
Pasarlo bomba
A veces me pasa que me llegan estudiantes de español que han estudiado español con otros profesores y me dicen una expresión, cuando quieren decir que se lo han pasado muy bien, que se divirtieron mucho haciendo algo, pues, resulta que muchos estudiantes me dicen: me lo pasé bomba. Me lo pasé bomba.
 
La primera vez que un estudiante de español me dijo esa expresión, pensé, seguramente la ha buscado en un diccionario y se la ha aprendido, así, sin tener en cuenta que esa expresión no se usa. Se usaba, se usaba mucho, pero ya no se usa. Es una expresión que estaba de moda en los años setenta, creo. Pasarlo bomba. Vale, es verdad que si la dices, pues, la gente te va a entender, pero, sinceramente, suena muy raro, muy antiguo… Ya nadie joven dice que se lo pasa bomba. Cuando yo era joven se decía pasarlo guay, pasarlo chachi, pasarlo dabuten, pasarlo de puta madre… pero en los años ochenta y en los noventa ya nadie decía pasarlo bomba. Sonaba un poco ridículo.
 
Bueno, pues, a lo que iba. Cuando aquel estudiante de español me dijo que se lo había pasado bomba el fin de semana yo pensé, vale, lo ha mirado en el diccionario y claro, no tiene el contexto cultural, no sabe que ya no se usa.
 
Pero cuál no sería mi sorpresa cuando algún tiempo después otro estudiante de español me dijo lo mismo, que se lo había pasado bomba y luego otro y luego otro… Era como una epidemia. ¡Un montón de estudiantes de español se habían contagiado de aquella expresión y hablaban como los jóvenes de los años setenta!
 
Era un misterio. ¿Cómo era posible que tantos estudiantes de español usaran una expresión que en realidad ya no se usa?
 
¿Qué pasa aquí? Me pregunté. Cómo es posible esto.
 
Era un misterio y a mí me gustan mucho los misterios. ¿Qué hice? Pues nada,